7/8/17

Historia 50. Hijas y esposas. ELISABETH GASKELL

Libro 



MIRANDO AL SIGLO XIX
Sin quererlo, estoy a la última en lo que a celebraciones culturales se refiere, o casi. Algunos medios se hacían ecos el pasado 18 de julio del bicentenario de la muerte de Jean Austen. En ese momento no estaba yo sumergida en la suaves primaveras del siglo XIX inglés, ni tiritando en los grises y húmedos inviernos inviernos de la Austen, pero casi, y es que la citada fecha me ha pillado en compañía de Elisabeth Gaskell.

Hace unas semanas si alguien me hubiera preguntado por Elisabeth, francamente, no hubiera sabido qué decir, y es que he llegado a ella por un conocimiento bastante superficial de Jean y, sobre todo, por el consejo de una buena amiga a la que podrían contratarla en cualquier editorial con el objeto de confiar en su buen gusto. Cuando tuve el libro en mis manos, una historia sobre un médico viudo, a cargo de una hija que está a punto de entrar en la juventud, que vuelve a casarse con una esposa que aporta al matrimonio otra hija en similar edad a la del médico, la sensación fue de vértigo. Una novela extensa, le letra apretadita y escrita en el siglo XIX. Un reto, pensé. Nada más empezar, supe que mi miedo era infundado. La he leído con la agilidad, el placer y la curiosidad con los que se leen los “novelones” de calidad.

Indudablemente, son herramientas literarias las que han conseguido que lo disfrutara de principio a fin. La prosa de Elisabeth fluye. Te lleva de la mano de un párrafo a otro y te deslizas a través de ellos con verdadero placer en busca del final.
Existe un equilibrio bien compensado entre los diálogos y las descripciones o narraciones de personajes y ambientes. En ningún momento hay un abuso de las descripciones minuciosas en las que algunos autores se paran a dormir creyendo que con ello son el colmo de la precisión y riqueza recreativa. No, las descripciones de Jean en ningún momento son fatigosas sino que enclavan a los personajes en las circunstancias que viven haciéndolos más veraces y comprensibles, a la vez que hablan del carácter de los mismos. Si Molly Gibson, la joven protagonista de la novela, está acompañada de jardines, es porque éstos la rodean e influyen en su ánimo, en su personalidad. Los escenarios de Elisabeth hablan de los personajes que los habitan ayudándonos a conocerlos bien.
Los diálogos son precisos y nada discursivos. Hay una cuestión a resaltar y es esa fina ironía tan británica que aparece cuando el autora sabe decir mucho sin nombrar, sugerir, contar con sólo insinuar. Muy british, me encanta.
Los personajes están muy bien definidos, caracterizados y dibujados con aquellos aspectos que los hacen especiales y únicos. Se debaten y luchan entre su educación, sus valores, sus sentimientos y los convencionalismos.

El único aspecto que le afearía a Elisabeth es un punto de buenismo que en ocasiones me distancia de algún personaje. No obstante, también podría ser que yo, aprendiz de super woman del XXI, tanga que hacer un esfuerzo superior al empleado habitualmente para comprender todos y cada uno de los detalles que componen la sociedad de Molly. Y es que esa sociedad me interesa sobremanera. Bucear en una novela como la de Elisabeth es darse un baño de historia social del siglo XIX inglés con la intensidad que no consiguen algunos de los más prestigiosos manuales de historia. Vida rural teniendo como telón de fondo lejano la urbana; valores tradicionales inamovibles que hacen país; costumbres familiares que son pilares vertebradores; clases sociales que se rozan para no mezclarse; convencionalismos que construyen las relaciones; el mundo femenino rico complejo y soterrado como pocas literaturas lo han sabido retratar… la mujer, pieza a la que en todo momento tiene en cuenta para que no cuente nada y que obliga a las protagonistas a un esfuerzo de valor, inteligencia y saber estar para moverse dentro del corsé diseñado para ellas.

Me despido de Molly con un poco de pena puesto que todavía es muy joven y su andadura no ha hecho mas que empezar.


Historia 50. Hijas y esposas. ELISABETH GASKELL

Historia


BRITISH

Nueva visita a la Inglaterra del siglo XIX. ¡Cuánto dan de sí los ingleses en ese siglo imperial! Hay de todo, buena materia para admirarlos a la par que aborrecerlos. Elisabeth Gaskell vivió una época en la que sus compatriotas, aprovechando el empujón de la revolución industrial se lanzaron, sin ánimo de mirar atrás, a construir un imperio y dominar el mundo. Luego pasó de todo, algunos de los aspectos culturales occidentales más representativos y otras tantas fechorías sin cuento a lo largo del anchuroso mar océano. Eso en ámbito de la gran política, pero ella está sustentada en una sociedad como la que nos cuenta Elisabeth compuesta, además, de la mitad de la población: la mujer.  

          


             




            

Historia 50. Hijas y esposas. ELISABETH GASKELL

Película


PELÍCULAS DE ÉPOCA

La BBC ha realizado adaptaciones de algunas de las mejores obras de Elisabeth Ganskell convirtiéndolas en series, aunque lo cierto es que no he encontrado en la red con suficiente calidad . Se hace necesario rastreando hasta llegar al original. Lo dejo para otro día pero si dejo apuntadas algunas indicaciones.


Siempre es un buen momento para revisitar alguna de las adaptaciones, muy numerosas, que ha tenido Jean Austen: Orgullo y Prejuicio y Mansfield Park ¡A disfrutar!

Norte y Sur (1975)


Cranford (2007)


Hijas y esposas (2008)




Mansfield Park (2000)
Director: Patricia Rozema
Adaptación de una obra de Jean Austen
Reparto: Frances O´Connor, Embeth Davidtz, Jonny Lee Miller.


Sinopsis: A los diez años, Fanny se va a vivir a Mansfield Park con sus tíos ricos aunque nunca es tratada como una más de la familia. La historia narra el retrato de una heroína de fuerte carácter que se enfrenta a las estrictas normas de su época para no comprometer sus ideales o sus propios sentimientos. Adaptación de una novela de Jane Austen. (FILMAFFINITY)


            


Orgullo y prejuicio (2005)
Director: Joe Wright
Adaptación de una obra de Jean Austen
Reparto: Keira Knightley, Matthew Macfadyen, Brenda Blethyn, Donald Sutherland


Sinopsis: Las cinco hermanas Bennet han sido criadas por una madre obsesionada por encontrarles marido. Pero una de ellas, Lizzie, inteligente y con carácter, desea una vida con perspectivas más abiertas, un anhelo respaldado por su padre. Cuando el señor Bingley (Simon Woods), un soltero rico, y su círculo de sofisticados amigos se instalan en una mansión vecina para pasar el verano, las Bennett se entusiasman con la posibilidad de encontrar pretendientes. En el baile de bienvenida, Lizzie conoce al apuesto y elegante señor Darcy (Matthew Macfadyen), pero, a primera vista, le parece demasiado orgulloso y arrogante. (FILMAFFINITY)
ino
           

Historia 50. Hijas y esposas. ELISABETH GASKELL

Arte

Ofelia. MILLET

CON AIRE MEDIEVAL
Estilos arquitectónicos y pictóricos como representantes de la sensibilidad artística de la época: en el siglo XIX, los ingleses miraban a la Edad Media como fuente de inspiración. Los pintores prerrafaelitas, rompedores mirando hacia atrás y la arquitectura neogótica que inicia un viaje formal similar.


La construcción de ufaeno de los más emblemáticos edificios, el Palacio de Wesmisnter, edificado por Charles Barry, se terminó en 1865, año de la muerte de Elisabeth.  


        

         



          

Historia 50. Hijas y esposas. ELISABETH GASKELL

Música


100% BRITÁNICO

Música contemporánea a Elisabeth con JAMES TURLE. Banda sonora de Orgullo y Prejuicio de DARIO MARIANELLI (bueno, italiano). Del siglo XXI, regusto clásico con JAMIE CULLUM. El grupo OASIS da el punto popero british. JAWS, nuevecito y con un aire The Cure fabuloso.

           

            

            

            

             


Mil gracias a mi colaborador especial
    

Holganza


HOLGANZA

3/7/17

Historia 49. Z, la ciudad perdida.

Película


ESOS LOCOS MARAVILLOSOS
En una calurosa tarde, sentada en un ventilado banco a la sombra, cómodamente instalada, me pregunto qué espolea la curiosidad de algunos para dejar el confort de lo conocido y partir tras un sueño. Qué es tan poderoso como para arriesgarlo todo, vida incluida, intentando alcanzar una hipotética recompensa, una segura quimera.

Se dice qué lograr conocimiento, convertir un sueño en realidad, descubrir lo desconocido. Hay una ingente cantidad de estos ingredientes, conocimiento y sueño, en gestas parecidas o similares a la narrada en “Z, la ciudad perdida”.Percy Fawcett, exploró a principios del siglo XX regiones del Amazonas en busca de una ciudad perdida que demostraría la existencia de una antigua civilización.

La historia de las exploraciones realizadas por el hombre, desde que el Sapiens se puso en marcha, tanto aquellas de las que tenemos constancia, como las más de las desconocemos todo, aunque si disfrutamos de las consecuencias de las mismas, están llenas de ingredientes como afán de conocimiento y deseo de alcanzar un sueño.

La curiosidad y el afán de conocimiento son caballos desbocados que siempre nos han movido, con o sin brújula, de un confín al otro del planeta. Pero en el saber y conocer hay un ingrediente que va cosido a estos y es el sueño, el fabular e imaginar intentando construir aquello que se ignora. No hubo nada más estimulante para los prepotentes europeos del siglo XIX como ese mapa de África únicamente conocido en sus costas y con un inmenso vacío en su interior esperando ser llenado.

Existe otro motor de puesta en marcha para locos de todas las latitudes y épocas. La cita se le atribuye a Etmun Hillary, el primer escalador, junto con su sherpa Norgay, del Everest que a la pregunta de por qué escalar montañas poniendo en riesgo la vida contestó: “porque están ahí”. Esta es mi respuesta favorita a la explicación de estos impulsos entre heroicos y suicidas.

No obstante, no hay que despreciar otras motivaciones que también, en muchísimos casos, puede que en la mayoría, de una manera u otra, han estado ahí: la ambición personal, la política con intereses económicos y las aspiraciones espirituales.

La ambición personal del arriesgado aventurero siempre ha sido un poderoso acicate y el prota. de la peli, en un principio también cae en sus garras. El reconocimiento de nuestros iguales que suele traer consigo beneficios sociales a nadie le amarga.

En cuanto a la política, sus representantes mirando por el bienestar económico y estratégico del país de turno es la otra cara, aunque en un buen número de veces hace posible la realidad del sueño y la consecución del conocimiento. Los países siempre han esperado sacar algo de los soñadores. Hay una escena en la pelí en la que se ven en funcionamiento estos planteamientos. Percy Fawcett, se dirige a los socios de la prestigiosa Royal Geographical Society inglesa exponiendo la necesidad de una segunda exploración. Los distinguidos socios responden a la manera del Parlamento inglés, aclamando o abucheando según se desgranan los argumentos, hasta que Fawcett, en un fabuloso discurso consigue aunar voluntades en pos de la propuesta. Ese propósito ineludible por llevar a término locuras delirantes sigue siendo fantástico.

El poner imágenes a la historia es sumamente atractivo, recrear ambientes, situaciones, atmósferas es lo que se espera del buen cine. Cine de aventuras y crónicas humana. Todo aquello que esperamos de una película interesante está ahí: dirección (James Gray), interpretación (Charlie Hunnam, Sienna Miller, Tom Holland, Robert Pattinson), ambientación, guión, ritmo, personajes. Y toda la cinta se convierte en un punto de partida para saber más puesto que el hecho de estar basada en una historia real la transforma en objeto de indagación y conocimiento si se quiere ir más allá de la pura evasión.

"Soñar, ir tras lo desconocido. Buscar la belleza es una recompensa en sí misma. El hombre debe perseguir lo que excede a su comprensión, sino ¿para qué existe el cielo?".